viernes, 3 de junio de 2011

I, Vampire: Juan López Moctezuma

La repetición hace un par de décadas del programa televisivo “En tela de juicio”, producido por Televisa durante la década de los 70, presentó para nuevos ojos a un individuo llamado Juan López Moctezuma.

¿Quién era aquel docto mediador de una mesa redonda entre Roman Polanski, Sergio Leone, John Huston y Frank Capra, durante una Reseña de Cine de Acapulco?

¿Quién podía tener el temple para estar en medio de tales monstruos del arte y conducir una inteligente discusión?



Resulta entonces que López Moctezuma al momento de la grabación de aquellos programas era un cineasta con tres filmes a cuestas (To Kill a Stranger, Bienvenida María y El alimento del miedo, estaban entonces en su futuro), oficio que se sumaba a muchas otras actividades artísticas que durante los años 70 hicieron de él un importante promotor cultural. No obstante, otras búsquedas y la misma respuesta negativa a su trabajo en México lo llevaron a mantener una especie de autoexilio intermitente en Los Ángeles, Francia, Nueva York y Barcelona, hasta su regreso definitivo a México, ya entrados los años 90 del siglo pasado.

Cuando López Moctezuma murió el 2 de agosto de 1995 a los 63 años, los medios de comunicación parecieron recordar momentáneamente quién fue este hombre, a pesar de que nuevas generaciones lo reconocían ya por la reposición de sus proyectos radiofónicos de jazz y cuentos de terror en Rock 101 y Radio Universidad.

Juan López Moctezuma, entre otras actividades, fue “defensor de las artes menores”, “comicólogo”, exponente del pensamiento Pánico, promotor cultural, especialista en jazz, presentador televisivo, artista plástico, escritor, guionista, actor y director de teatro y cine, y a pesar de esto, sus esfuerzos en muchos sentidos han sido vanos para la cultura oficial.

Hasta entrada la última década fue que su obra comenzó a ser valorada desde otra perspectiva con la edición en DVD de un par de sus filmes: La Mansión de la Locura (1971) y Alucarda (1974).

Tiempos, tal vez, menos ortodoxos y ciertamente más experimentales, el último par de décadas ha permitido que se escuchen voces especializadas en cine marginal y ‘maldito’; siendo López Moctezuma objeto de varios rescates alrededor del mundo.



Si se acude a los archivos y a las memorias históricas, podremos ver que el trabajo de López Moctezuma parecía ser el de un esquizofrénico o un dos caras; lo que hoy día llamarían espectacularmente como bipolar. Pues por un lado se encontraba el promotor de televisión cultural y entusiasta del jazz, y por otro el endiablado montador de obras de teatro, realizador de cine sangriento y erótico, así como lector y coleccionista descarado de historieta.

López Moctezuma, como Jodorowsky (con quien compartió sueños y pesadillas), fue un hombre adelantado a su tiempo, sin problema en adorar las artes conocidas como bellas, y aquellas otras que eran consideradas producto del mal gusto.
Esa misma vorágine de inquietudes, intereses y talentos podemos ver en su cine, concluido medianamente hace un par de años cuando el productor Francisco Zendejas presentó una copia de trabajo de El alimento del miedo (1993), filme que López Moctezuma ya no pudo concluir.

Antes de postrarse detrás de una cámara y dar órdenes al equipo de filmación, fungió como productor de Fando y Lis (1967) y El Topo (1969), filmes resultantes de un feliz error de cálculo en los costos de producción por su parte, según palabras del propio Jodorowsky.

Aquellos eran tiempos de oficialismo cinematográfico. Rogelio A. González, al frente del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, parecía frenar la entrada de nuevas ideas a la industria al girar un listado de 22 autores non gratos al STPC, entre los que se encontraban Paul Leduc, Rafael Corkidi y, por supuesto, López Moctezuma.

Es así que de forma clandestina a este sindicato, y construidas como un conjunto de cortometrajes, López Moctezuma inicia sus proyectos. Ideas fílmicas que hacen pensar en la trascendencia del fondo sobre la forma.



Filmado en los alrededores del Distrito Federal, durantes seis semanas de 1971, La Mansión de la Locura compone el primer largometraje de este autor y deviene casi en declaración de principios: los inadaptados, los enloquecidos, toman las riendas del ‘orden’. Con base en el cuento de Edgar Allan Poe: El sistema de doctor Alquitrán y del profesor Pluma, este autor elabora una hermosa fábula fílmica -que parece trabajar casi como una ópera o la arquitectura de una iglesia gótica- cuyos elementos visuales y sonoros buscan la inmersión del espectador en un estado de locura artística.

El Museo del Chopo es transformado en nosocomio perdido en el tiempo y la lógica parece entonces trabajar a la inversa. Impávido, Claudio Brook interpreta al alter ego del realizador: el hombre aparentemente cuerdo al frente del lugar y exorbitante interno en realidad, mientras David Silva se pasea metido en ‘traje’ de Aleister Crowley. Las formas fílmicas, la técnica, en manos de López Moctezuma se construyen a partir del estilo, la imagen y el símbolo, y eso es lo que enfurece tanto a la crítica en su momento. Hoy, ése es uno de los tantos valores de su obra.

Tres años más tarde llega, tal vez, su más publicitado filme: Alucarda, la hija de las tinieblas (1974), en el que a través del vampirismo, uno de los temas que apasionaban (antes de que se volviera lugar común) a este artista, concreta un alucinante discurso sobre el pecado y la culpa. Tina Romero interpreta a Alucarda, la reencarnación de una bruja vampiro, y Susana Kamini hace las veces de la inocente Justine, carne puesta para corromper, y todo esto dentro de un convento.

Aunque, por supuesto aparte de la anécdota y los desnudos, la atmósfera y los escenarios fueron blanco de críticas, este filme posee una puesta en escena deslumbrante -exitoso homenaje del cineasta al cine de la Hammer Films-, así como una serie de locaciones increíbles -como la mazmorra en la que las monjas castigan a las jóvenes pecadoras, grutas que con sangre y velas hayan resonancias metafísicas y mundanas. Entre encuentros de géneros y autores (De Sade y Le Fanu), López Moctezuma crea uno de las piezas básicas del cine de vampiros durante los 70 y del subgénero conocido como nunxplotation.



Mary, Mary, Bloody Mary (1976), su acercamiento contemporáneo a los chupasangre, tal vez resulte menos efectivo que los filmes mencionados a razón de su desarrollo en las inmediaciones de una contemporánea ciudad de México–mutilando así las posibilidades fantásticas que permite la atemporalidad. No obstante, compone una interesante opinión acerca del vampiro en la posmodernidad, así como una evasión a los cánones de este mito. Se estrenó en 1978, algunos meses después de que sucediera lo propio con Alucarda.

Y a pesar de algunos premios en festivales especializados alrededor del mundo, López Moctezuma tuvo que esperar siete años para filmar To Kill a Stranger (1982) y Welcome María (1986). Ésta última una rareza en su obra, drama protagonizado por María Victoria, mientras que To Kill a Stranger (a pesar de tratarse aparentemente de un vehículo de simple lucimiento para Angélica María, producido por Raúl Vale) compone un impecable y elegante thriller, preciso en sus detalles y forma, y con un sobresaliente elenco en el que se incluyen Donald Pleasence, Dean Stockwell y una aparición del mismísimo Sergio Aragonés (si, el dibujante más rápido del mundo y creador de Groo, the Wanderer). Este filme, que inclusive podría parecer obra de otro autor, demuestra a López Moctezuma como un realizador consciente de la forma y las posibilidades del medio.

Siete años después, en 1993, ya instalado en México nuevamente, inicia la filmación de su sexto y último filme: El alimento del miedo, una opinión existencial con la ciudad de México como escenario y la nota roja como forma. El último suspiro de este autor se encuentra tamizado por la tristeza, el olvido, la desesperación, la demencia y otras características del cierre incómodo de una vida que, afortunadamente, contó con un final tan brillante como en sus mejores años. En este filme, en el que López Moctezuma interpreta a un payaso miserable y adolorido, la anécdota de unos tamales con carne humana cocidos entre asesinato y mugre, funciona como vivo contexto histórico del México del ‘Milagro Salinista’ y de los estertores cerebrales de un artista extinguido por su entorno.



Los últimos comentarios de Juan López Moctezuma fueron guardados por Manuel Santillán y Eduardo Mondragón, dos entusiastas cuya pasión por la obra de este artista les legó sus últimos días y parte de su obra. Hoy, gracias a ellos, tanto la edición en DVD de La Mansión de la Locura (el master proviene de su copia en 35 mm) como el documental Alucardos, Retrato de un vampiro (de Ulises Guzmán, y producido por el Festival Macabro) son una realidad que nos recuerda que los sueños también pueden ser pesadillas, parte esencial, igualmente, de nuestra existencia.

*Este texto se publicó originalmente en el suplemento El Ángel, del diario Reforma,en 2006.

3 comentarios:

  1. Busco programa televisivo de "en tela del juicio" con Juan Lopez Moctezuma, entrevista en 1974 en televisa sobre guru mahara ji,donde estuvieron como invitados: premies del ashram que practicaban la meditacion del maestro guru mahara ji en campos eliseos en polanco.

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  2. Yo, Teté Alfaro, fuí una de las personas entrevistadas por Juan Lopez Moctezuma en el programa de "en tela del Juicio" con Juan Lopez Moctezuma en el año 1974, en televisa y otros compañeros premies del asrhram que en ése año se ubicaba en la calle de campos eliseos en polanco. en el video sale una premie,inglesa o americana (persona que tomó el conocimiento para meditar con la técnica de guru mahara ji) cantando con su guitarra y alguna gaviotas de fondo, mientras que el maestro don Juan Lopez Moctezuma nos entrevistaba a todos nosotros que eramos como 10 personas también premies pertenecientes del ashram de Guru Mahara ji en México D.F. en la colonia Polanco. ésta entrevista fué en el año de 1974 en televisa en el programa "En tela del Juicio". gracias ojalá y la encuentren en sus archivos.

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