sábado, 20 de febrero de 2010

Apuntes acerca de los sustos, IV

Continúa mi rescate hemerógrafico de estas notas y crónicas de hace unos años, cuando anduve por el festival de Sitges. Estos textos aparecieron en Revista Cinefagia, y corresponden a la edición de 2006, que estuvo buenísima:

Siempre, siempre –y no se trata de una exageración-, a quienes defendemos los universos fantásticos constantemente se nos trata de incomodar o aterrorizar con el supuesto anuncio del inminente y catastrófico fin de los medios que guardan la fantasía.

Trátese de cómic o cine fantástico -por nombrar dos medios y disciplinas más afines de lo que comúnmente se cree-, pero año con año tanto propios como extraños aseguran categóricamente que la muerte de estos se encuentra a unos pasos.

Es cierto que las cosas cambian, no pueden ser las mismas si la percepción, las herramientas que utilizamos, la forma de crear y pensar, la forma de reproducir los mensajes e, incluso, las mismas generaciones, cambian desde dentro y a partir de todo lo que nos rodea.

Esta clase de ideas siempre me han obsesionado de alguna forma, pues finalmente quienes estamos en este medio de obsesiones peculiares y estrambóticas nos enfrentamos a un constante prejuicio mundial...y eso que nosotros no somos los creadores, sino simplemente los voceros y catadores de estos, que no es poco tampoco. En fin, que este año [2006] he podido gracias a Satanás -¿alguien dijo Dios?- asistir por segunda ocasión al Festival Internacional de Cine de Cataluña, Sitges 06, del 6 al 15 de octubre, como periodista acreditado (para asistir a funciones y conferencias) e incondicional degustador obseso de fantasías multimediáticas. Y la felicidad pura de respirar tan maravilloso escenario me ha puesto a pensar en lo siguiente. Sobre todo porque tuve la oportunidad de adquirir un muy informativo tomo llamado 25 Anys Festival Internacional de Cinema Fantastic de Sitges, editado en 1992 y que, por supuesto, se trata de una retrospectiva del primer cuarto de siglo de este grandioso encuentro de fantasistas, que en un año llegará a su edición 40 y en un par cumplirá cuatro décadas de llevarse a cabo contra viento y marea, una metáfora barata pero que queda muy bien viendo el marco marítimo del festival y sus distintos obstáculos.


Espina bífida, o espinazo del Diablo

Pues en dicho libro (que por cierto, aunque lo adquirí en el stand de publicaciones del festival, fui informado por la chica que atendía que pertenecía –al igual que un dossier que compré sobre Jan Svankmajer- a una colección particular. Sabrá Pazuzu por qué querría deshacerse de ellos su dueño, lo cierto es que desde acá le agradezco por esta oportunidad y le aseguro que sus libros han quedado en buenas manos) se nos da un recorrido por aquellos años, a partir de algunos artículos hechos especialmente para la publicación, así como una recopilación de notas y artículos publicados al momento de cada edición en periódicos y en el diario del mismo festival. De igual forma, se ofrece la lista completa de películas, premios y los nombres de los integrantes del jurado que desfilaron a cada año.

Que bueno… no sé ustedes, pero para mi ésta es información que desde hace años buscaba afanosamente pues me intrigaba sobremanera conocer las condiciones o razones en la que tan peculiar y apoyado encuentro pudo llevarse a cabo en un pueblo costero catalán. Y pues aunque las notas que presenta este documenta no dejan del todo claro para un extraño como el que esto escribe el origen del festival, sí ha ofrecido las pistas básicas.

El festival es el hijo de la revolución y de las necesidades económicas de un lugar cuyo subsistir, supongo, se apoya fuertemente en la presencia turística. De esa forma, en 1967 el Ayuntamiento de Sitges encargó a un grupo de jóvenes la organización de un certamen cinematográfico que convocara público durante la temporada baja. Y fue de esa forma que, ante la existencia de no pocos festivales de cine en el país, a los encargados se les ocurrió llevar a cabo las Primeras Jornadas Internacionales de Escuelas de Cinematografía, y a través de las cuales aunque no podían realizar actividades abiertamente subversivas o de izquierda –muy presente en diversas asociaciones cinematográficas o de cinéfilos de aquellos años- por su origen oficialista, sí buscarían impregnar el encuentro con los rostros al margen o en contra del sistema. La cosa es que las Jornadas llegaron a su fin con una cena de clausura en la cual se armaron los tortazos por una carta virulenta, y en la que el mismísimo alcalde de Sitges propinó santa hostia a una periodista madrileña.

Por supuesto, tras tan explosivo final, las jornadas no fueron más, y aunque la transición o la fortuita razón para un certamen de cine de horror no se explica en ninguno de los textos que aparecen en el libro, en 1968 se llevó a cabo la 1 Semana Internacional de Cine Fantástico, del 28 de septiembre al 4 de octubre. El Universo sabe no es gratuito que aquel cabalístico año se haya dado tan sugerente alumbramiento, y el mismo documento nos hace ver que año con año el festival, así como ha cambiado la nomenclatura de su nombre –‘horror’ a ‘fantástico’, y de éste a ‘cinema’ nomás-, igualmente ha tenido fuertes problemas económicos y de organización –digo, en algún momento el alcalde de Sitges prefirió darle diez millones de pesetas a los organizadores de un festival de jazz y a los de cine fantástico tan sólo medio millón, pero en México ya quisiéramos de menos un jefe de gobierno que gustara del jazz.

De cualquier forma, el festival ha subsistido, y a pesar de que no han sido pocos los individuos que a través de los años han anunciado la muerte de éste y la de los géneros fantásticos, la oferta, la calidad y la imaginación de los creadores de cine y los organizadores del festival han mostrado que esta historia no ha muerto.

Y es así que durante el Sitges 06 pudo verse una serie de invitados y películas de primer nivel en el género fantástico. A decir de lo que pude ver y percibir, los logros y propuestas de los filmes que conformaron la programación de este año sobresalen sobre el conjunto del año pasado (y aún cuando me fue imposible ver -por problemas de logística y un breve resfriado que me impidió asistir a un maratón nocturno- películas como A Big Bang Love Juvenile, de Takashi Miike; Venus Drowning, de Andrew Parkinson; y, entre otras, Tachigui, de Mamuro Oshii). Esto, por supuesto, se debe simplemente a un ‘momentum’: los autores se vieron más propositivos en esta ocasión.Y desafortunadamente, a pesar de que el festival no contó con personaje alguno involucrado en Blue Velvet, que cumplió 20 años, o la obra de David Lynch (fuera de, por supuesto, la proyección del mismo filme, junto con Eraserhead, Lost Highway, The Fire Walk With Me y el documental Pretty As A Picture: The Art Of David Lynch)*, que fue motivo de celebración (e incluso del mismo cartel oficial del evento), el festival reunió a personajes clave del género, como Alexandro Jodorowsky, Terry Gilliam, Guillermo del Toro, Paul Verhoeven, Larry Cohen, Joe Dante, Richard Stanley, Monte Hellman, Greg Nicotero, Howard Berger, Darren Aronofsky, Anthony Wong, Kiyoshi Kurosawa, Brian Yuzna, Nacho Cerdá, Mick Garris y demás.

Por tallarse los ojos...

Como podrán ver la reunión de genios del género estuvo de auténticos peluches. Uno se acostumbra en Sitges a encontrarse en las filas de acceso a las salas con personajes cuyo trabajo uno admira. Así, por ejemplo, pude disfrutar de la misma función en la que del Toro y todos los presentes constatamos un clásico instantáneo como The Host, de Bong Joon-ho. Y entre otros encuentros, delante de mí para entrar a la clase magistral que ofreció Guillermo del Toro, me topé con Nicotero, Berger y Garris (maquillistas y creador, respectivamente de la serie Masters of Horror); unas cuantas personas atrás de mí para entrar a ver Los abandonados, de Nacho Cerdá, se encontraba haciendo fila Bong Joon-ho; y cuando salí de esa misma función, Brian Yuzna (productor y realizador de varias cintas de culto, como Society y Bride of Re-Animator) ya estaba haciendo fila para la siguiente función. ¡De auténtica fábula! ¿No?

Creo que eso puede delinear claramente el nivel del festival, el cual estuvo amenizado por lluvias que parecían no verse desde varios años atrás en Sitges.

El 5 de octubre, día en que arrancó el festival, Guillermo del Toro realizó conferencia y presentó El laberinto del Fauno, encargándose así de la inauguración del festival. Independiente a la indudable calidad del filme y su éxito con el público, Guillermo es ya personaje querido en España, y sobre todo en Sitges, donde al día siguiente de la inauguración presentó la clase magistral en la que estuvieron muy atentos los personajes mencionados líneas arriba, provocando gran entusiasmo entre todo el público que llenó el cine El Retiro.

Tomando como punto de partida El espinazo del Diablo, cuyas imágenes apoyaron la reunión, Del Toro y Antonio Trashorras (quien fue su coguionista en este filme), hablaron de la experiencia fílmica desde la concepción de una idea hasta la elaboración de la misma. De cómo del Toro llegó a un acuerdo con los monstruos que lo acechaban de niño (si ya no le molestaban, les dedicaría su vida… y así lo ha hecho); de cómo en un museo muy peculiar en Francia encontró la receta del ‘ponche’ que Federico Luppi ingiere fehacientemente en dicho filme; de cómo el horror gótico posee la forma más eficaz del melodrama; de cómo el cine de horror posee las imágenes más bellas e inolvidables del cine… en fin, de lo que habló fue de pasiones interminables.

Sobra decir que este encuentro con del Toro fue por demás extraordinario, pues el bendito humor del realizador y su conocimiento fue como oro molido para los presentes.

La presencia del realizador mexicano estuvo igualmente enmarcada por una exposición en su honor, en la que se reunieron desde los diseños de personajes y de producción para El espinazo del Diablo, Hellboy y El laberinto del Fauno, hasta las creaciones en látex y los props, como los nonatos con columna bífida de El Espinazo del diablo, la armadura de Kroenen de Hellboy, y el mismísimo traje de látex del hombre pálido de El laberinto del Fauno. Fue muy reconfortante ver que como complemento a esta exposición se proyectó intermitentemente en una salita de video La maldición de la Llorona, de Rafael Baledón, como uno de los ejemplos que han influenciado el cine del tapatío.
Como verán, no poco fue lo que se realizó en torno al autor de La invención de Cronos.

*En una reciente crónica en el site de la revista especializada Fangoria [reciente del 2006...], el periodista inglés Alan Jones comentó que fue hasta unos días antes de que comenzara el festival, que Lynch canceló su participación y la de su más reciente película, Inland Empire. Jones se pregunta si esto habrá sucedido a partir de la mala acogida que tuvo la película en el festival de Venecia [Ya después que pude verla en México, no me extrañó que haya sucedido esto].

La mandrágora y otras fantasías de del Toro

En la entrega anterior de esta crónica ya contaba de la fiesta que a Guillermo del Toro le hicieron en Sitges. Hay que decir que el interés por lo generado en México no paró ahí.

Este año hemos visto el fruto de un feliz reencuentro: la remasterización y rescate de gran parte de la obra fílmica de Alexandro Jodorowsky, a partir del arreglo tras tres décadas de conflictos entre el artista pánico y Allen Klein, dueño de ABKO Films, compañía en la que residían los derechos de Fando y Lis (1967), El Topo (1969) y La Montaña Sagrada (1972).

Tras un exitoso paso por Cannes, la obra fílmica de Jodorowsky (con excepción de Tusk y Rainbow Thief), contando –incluso- el mediometraje La Cravate (1957) que se pensaba perdido, se proyectó en Sitges como parte de un homenaje al cineasta, con la presencia del mismo, dando pasó a una serie de reflexiones en quien esto escribe.

El 10 de octubre pude ver la copia remasterizada de El Topo, como parte de un maratón-homenaje a las Midnight Movies, completado con Eraserhead (1977) y el iluminador documental Midnight Movies: From the Margin to the Mainstream (2005), en el que se da crónica de este movimiento cinematográfico contracultural iniciado en Nueva York.

Para este momento espectadores mexicanos ya han tenido ocasión de ver esta remasterización (la película inauguró la edición 48 de la Muestra Internacional de la Cineteca Nacional en noviembre), y aquellos que ya conocieran la película seguramente percibieron una nueva sensación.

Porque uno de los grandes valores que durante tres décadas enriquecieron a El Topo, y al resto de la obra de Jodorowsky, fue la casi imposibilidad de espectar las películas, fuera de contadas proyecciones en cine y miles de copias clandestinas. De hecho, la única edición que hasta el momento existe ‘oficial’ en DVD es una italiana, en apariencia producida a partir de un master del propio Jodorowsky, y en la cual incluso puede verse el registro de IMCINE y Cineteca Nacional al inicio del filme.

Pues bien, la naturalidad grandiosa de la fotografía de Rafael Corkidi y esa cruda edición de Rafael Landeros–que supuestamente es deliberada- han conformado ya un marco inequívoco a la serie de comentarios filosóficos, montajes zen y locuras exquisitas que Jodorowsky tejió para este fresco psicodélico. Y a esto, aunamosle la degradación de los años a las copias.

Así, la experiencia de mirar en cualquier tipo de pantalla –sea de televisor o de cine- El Topo, e igualmente Fando y Lis (aunque de esta existe desde hace unos años una edición remasterizada en DVD, a partir de un master perteneciente a Francis Ford Coppola) y La Montaña Sagrada, resultaba inequívocamente degradada, con colores deslavados, fotogramas perdidos y gis en el sonido.

Esto, ahora, ha cambiado: los tres primeros largometrajes de Jodorowsky se miran y se escuchan relucientes, los colores están sorprendentemente prendidos, el sonido es casi desnudo, los detalles perdidos han surgido con la ayuda de la tecnología y la globalización permitirá que éstas, ahora sí, sean obras conocidas.

Estamos, por supuesto, en un mundo diferente al que hace cuatro décadas giraba en el Universo… pero aún así, la filmografía de Jodorowsky continúa entusiasmando. Y esto demuestra el éxito discursivo de este cineasta y artista, si tomamos en cuenta la tesis que lo llevó a filmar: “lograr escenas que nunca fueran olvidadas”, según me comentó durante una charla que tuve con él en Sitges (para leer esta entrevista, chequen por favor la edición de febrero de la revista de rock’n’roll más longeva). Jodorowsky lleva ya 77 años sobre sí, se le nota más mesurado incluso en comparación a unos pocos años atrás, pero cualquier comentario o pregunta hará salir de inmediato al genio provocador.

El chamán a punto de hacer una psicomagia colectiva

Allí en Sitges, el premio Máquina del Tiempo le fue otorgado por su sorprendente carrera, y ofreció una sesión de Cabaret Místico a los asistentes que llenaron el bello auditorio del Meliá, momento en el que por supuesto algunos curiosos le platicaron sus problemas a Jodo, para que este diera rienda suelta a su imaginación y conocimiento para darles soluciones. Sin duda, no deja sorprender la capacidad de este psicomago para decirles a sus pacientes lo mal que han estado sus familias (traiciones, odios, asesinatos, violaciones, amores profanos, etcétera) y, a partir de eso mismo, dejarlos más seguros de sí mismos con recetas simbólicas increíbles, pero aparentemente efectivas.

Aquella medianoche del 10 de octubre, unos 30 desvelados y freaks del cine esperábamos el inicio del maratón que reunía, de manera heroica, dos títulos básicos de la contracultura y las Midnight Movies. Y de repente vimos que una figura de negro y cabeza cana se postraba frente a nosotros: “Hola. Soy Alexandro Jodorowsky. Hace casi cuarenta años hice esta película. Yo ya no soy la persona que las hizo, vengo en representación de él. Pero estoy seguro de que a él le gustaría estar aquí”.

Sin duda, aquél, éste y todos los Jodorowsky están profundamente grabados en nuestra memoria.

En resumen, Sitges 06 fue una edición afortunada por sus autores invitados y, sobre todo, por sobresalientes filmes participantes.

Ya sabemos a estas alturas de la trascendencia de El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro; e igualmente no olvidemos Children of Men, de Alfonso Cuarón, filme también participante en el festival y el cual, a pesar de presentar una anécdota ya discutida en un filme como Natalidad prohibida (Michael Campus, 1972), no deja de ser impresionante y muy bien realizado. Pero igualmente pudieron verse otros ejemplos únicos.

De Canadá pudo verse la comedia Fido de Andrew Currie, historia retrofuturista-postapocalíptica de una sociedad perfecta enmarcada en parajes y mentalidades salidas de alguna pintura de Norman Rockwell, y en donde la servidumbre la ofrecen zombies amaestrados por una terapia conductista de choques eléctricos. Hay que ver cómo la comedia permite la entrada en el cine de algunas de las propuestas más amorales y violentas de las que se tenga memoria.

El festival tuvo a bien rescatar una película como Tideland de Terry Gilliam, un trabajo sorprendente que ha sido malentendido en diversos festivales ante la cruda visión que presenta de la realidad. Sin duda, uno de los filmes más importantes del año pasado y, afortunadamente, visto ya en México.

Como se ha manifestado en los últimos años en todos los festivales, las propuestas provenientes de Oriente han resultado atrevidas, originales y propositivas.


Santo en Sitges

De Hong Kong pudimos ver Gau Ngao Gau, o lo que es lo mismo, Perro muerde perro, de Pou-Soi Cheang, sin duda el filme más crudo y violento del año –seguramente en el 2007 ya llegará uno nuevo. Filme en el que las diferencias cinematográficas entre los ‘buenos’ y los ‘malos’ se transforman en reflejos cuando la venganza parece ser el único combustible de la vida.

El maestro Johnnie To, también de Hong Kong mandó dos filmes brillantes Hak Sewui: Yi wo wai gawi / Election 2 y Fong Juk / Exiled, por supuesto dos variaciones a propósito de gangsters de estilo y manufactura impecables, que llegaron de mano de Anthony Wong, quien protagoniza éste último y otros clásicos como Mou gaan do / Infernal Affaire (Wai Keung Lau y Siu Fai Mak, 2002) y The Untold Story (Danny Lee y Herman Yau, 1993).
Y así como el pasado año le tocó el homenaje a Johnnie Too, en esta ocasión el celebrado fue Kiyoshi Kurosawa otro esteta oriental, sólo que en este caso de Japón y del cine de horror. De Kurosawa, el pasado año su nombre se dio a conocer a través de Hollywood con Pulse (Jim Sonzero), el remake a su filme Kairo (2001). Y en Sitges se presentó una restrospectiva compuesta por seis títulos, entre los que se encontraban Retribution / Sakebi, su trabajo más reciente y un impresionante relato de un fantasma atormentado en el que los colores y sobre todo el sonido le dan el toque más aterrador y extraordinario al trabajo. Una experiencia inolvidable de sonido e imagen.

Pero sin duda, la sorpresa más grande la compuso Gwoemul / Host, el tercer largometraje del joven realizador coreano Joon-ho Bong, trabajo que ha resultado toda una revelación en el mundo. Aún cuando sólo se le ha podido ver en Oriente y en algunos festivales alrededor del mundo (por supuesto, en México ya ha llegado vía pirata, y formara parte de la sección 11:50 del FICCO), el filme ha sido un éxito de taquilla y crítica, provocando la proyección de un remake que ya está trabajando Universal Pictures.

El filme, cuya semilla es la contaminación de un río coreano con formaldehído por parte de una base militar estadounidense, reactiva el kaiju eiga, el género inaugurado por Godzilla hace cuatro décadas. El filme compone así una aventura tragicómica en la que una familia busca rescatar a uno de sus jóvenes integrantes de la guarida del mutante producto de la contaminación. Se trata de una historia brillante, entretenida y crítica.

Y así, con todo y algunos baches fílmicos (como la horrorosa Moscow Zero, de Luna; la malograda Grimm Love Story, de Martin Wisz; o Sisters, de Douglas Buck, un remake que no ofrece nada nuevo como al original retorcido de Brian De Palma [aquí, he de aclarar que tras una segunda vista, este remake me parece una obra valiosa]), Sitges 06 brilló de forma increíble. Sin duda, los filmes sobresalientes ya han permitido que esta edición del festival pase a la historia.

Por lo pronto, este 2007 se llevará a cabo la celebración de la cuadragésima edición del festival, y ya con el anunció del homenaje al cuarto de siglo de Blade Runner como punta de lanza del certamen las cosas motivan sobremanera. Vaya desde aquí una felicitación temprana para, sin duda, el festival más grande de cine fantástico en el mundo.



viernes, 15 de enero de 2010

Anuncios de Sustos


-Hace algunos meses leí por ahí que alguien planeaba el retorno de Famous Monsters of Filmland (si no saben de que revista se trata serán condenados al Cielo por irrespetuosos), y finalmente ha sido anunciado. Resulta que la célebre publicación creada por San Forry J. Ackerman a finales de la década de los 50 del pasado siglo, y editada por James Warren, será retomada por la editorial IDW para presentarla en este siglo XXI. La editorial IDW ha sobresalido en la última década a partir de la publicación del cómic 30 Days of Night, popular saga creada por Steve Niles y Ben Templesmith, y se ha caracterizado por ediciones cuidadas y con buenos valores de producción. Hace unos años, Chris Ryall, presidente de esta editorial, editó Doomed, una antología de cómic y ficción de horror muy muy buena, que retomaba el formato y el espíritu de las publicaciones de horror de la Warren Publications, tales como Creepy, Eerie y la misma Famous Monsters of Filmland. Ahora, con el rescate de esta seminal obra editorial (aunque se supone que durante los últimos años estuvo publicandose de manera muy underground), Ryall planea respetar el formato de la revista, por supuesto cubriendo los quehaceres del cine de terror en la actualidad, sin olvidar algunas retrospectivas de la misma etapa clásica de la revista. La idea es que la publicación se presente cuatro veces al año, e iniciará este verano.



-Se ha puesto a la venta el número 8 de la revista mexicana de cine TOMA, y me complace comentarles que se centra en el género de los sustos, gustos y disgustos. Sí, los encargados de esta publicación tuvieron a bien dedicársela al cine de Terror, y para ello le encargaron opiniones a algunos enterados del género, como se explica en el boletín de la publicación: “El crítico José Felipe Coria aborda las distintas interpretaciones del cine de terror, desde una forma del linchamiento público hasta una puerta hacia la oscuridad interior. El escritor Alberto Chimal recorre algunos filmes basados en obras literarias de Edgar Allan Poe. El investigador Mauricio Matamoros explora los usos del aparato de televisión como vehículo del mal. El cineasta Armando Casas recorre una veintena de representaciones del diablo en el cine. El realizador Ezzio Avendaño entrega una oda a los dos protagonistas de El Exorcista, Karras y Merrin. Además se incluyen testimonios sobre el festival Macabro y la distribuidora Star Castle, especializados en este tipo de cinematografía”, así como un par de entrevistas con los realizadores de intentos de cine de terror mexicano Gustavo Moheno (remake Hasta el viento tiene miedo) y Rigoberto Castañada (Km. 31). No está de más decir que esta publicación se trata de un acercamiento muy interesante al cine nacional e internacional, alejándose de los blockbusters y la crítica simplona. La revista TOMA puede adquirirse en librerías Educal, Gandhi y tiendas Sangrons.

-En el número más reciente de la revista Cinemanía, el de enero del 2010, se incluye una reseña del Festival Morbido por yours truly, e igualmente los invito a que pasen a revistacinefagia.com para checar mi lista de lo mejor de del cine en 2009, así como la de otros colegas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Dan O'Bannon R.I.P.

Haciendo historia con H. R. Giger

Uta... acabo de enterarme de la muerte de Dan O'Bannon, sucedida el jueves pasado, 17 de diciembre. Dan llevaba varios años batallando con la enfermedad de Crohn, una de esas pesadillas que te afectan todo el cuerpo. Yo esperaba aún ver una película escrita o dirigida por él, porque recuerdo haber leído que él esperaba poder levantar un proyecto más de cine. Dan no fue un guionista o director más, él fue el cocreador de Alien, el filme dirigido por Ridley Scott, y con ello uno de los fantasistas fundamentales de la modernidad. Antes, él había sido fichado por Alexandro Jodorowsky para trabajar en la versión que el cineasta pánico planeaba filmar de Dune, y tras trabajar con John Carpenter en su brillante filme debut, Dark Star. En ese proyecto de Jodorowsky conoció a H. R. Giger y a Moebius, y juntos después se fueron directo a crear Alien... las cosas ya no fueron las mismas para el cine. Después, escribió un episodio del filme de animación Heavy Metal, así como escribió y dirigió Return of the Living Dead, una secuela no oficial al clásico de George Romero, y de nuevo creó una obra de culto. Entre otros de sus filmes se encuentra The Resurrected, un homenaje a Lovecraft, que nunca pudo editar como quiso, entre otras cosas. La de Dan ha sido una gran pérdida; se ha ido un imaginador profesional que nos inspiraba. Ojalá a su muerte, los medios le dieran la misma importancia que le dan a la de una joven actriz. Chale.

martes, 15 de diciembre de 2009

Filmes notables de horror en el nuevo siglo

De revistas especializadas en cine de horror, en la actualidad sólo compro mensualmente HorrorHound. Fangoria y Rue Morgue ya muy de vez en cuando; cuando lo que presentan me interesa demasiado y cuando el bolsillo me lo permite (todos estamos inmersos en la crisis financiera, y bien sabemos que los precios trazados por el dólar realmente se han vuelto ridículos). De esta última, por cierto, acabo de enterarme que su editora Jovanka Vuckovic ha salido de la revista, en no muy buenos términos. En fin…

La lectura de HorrorHound además de muy amena e informativa, me parece que representa la transición que están teniendo los medios de comunicación en la actualidad: esta publicación surge a partir de la cobertura y discusión del cine de horror, pero tomando muy en cuenta cuestiones como fuentes y merchandising; es decir, novelas, videojuegos, cómics, televisión, locaciones, juguetes, memorabilia, etcétera. HorrorHound le está dando una importancia radical a todas las cuestiones que hace unos años nos parecían poco más que frívolas, y que hoy día son importantes en el desarrollo del género y medio como mercado y cultura Pop (que hoy día parece ser la única).



Bueno, eso sólo quería mencionarlo; pero, en realidad, escribo esto porque en el más reciente número de esta revista, el 20, se publicó un listado de las 20 películas más grandes de horror de la pasada década, según el staff de la misma publicación.

La lista es la siguiente:

1.- Shaun of the Dead (El desesperar de los muertos)
2.- The Descent (El descenso)
3.- American Psycho (Psicosis Americana)
4.- Grindhouse
5.- Dawn of the Dead (El amanecer de los muertos)
6.- Trick ‘r’ Threat
7.- The Devils Reject
8.- REC.
9.- High Tension (Haute Tension)
10.- Let the Right One In (Låt den rätte komma in, Déjame entrar)
11.- Jeepers Creepers (El demonio)
12.- May
13.- House of 1000 Corpses
14.- Inside (À l'intérieur, En las entrañas)
15.-The Mist (Sobre Natural)
16.- Cabin Fever
17.- Saw
18.- 28 Days Later (Exterminio)
19.- Ju-on
20.- Slither (Criaturas rastreras)




Aunque por sus textos y comentarios los periodistas de esta revista dejan ver que su paladar degusta más allá del clásico menú hollywoodense, esta lista demuestra que pecan un tanto de inocencia al contar entre lo mejor de esta década los muy poco originales trabajos de Eli Roth y Rob Zombie. Ambos ‘autores’, me parece, son clara muestra del lado decadente del género durante dicho periodo, pues su cine está carente de ideas y sobreelaborado estéticamente.

Del resto de películas que consideran (fuera de Saw, que yo no la tomaría entre las mejores; Trick ‘r’ Threat, que aunque es muy divertida creo que no la metería en un listado de lo más sobresaliente; y de The Mist, que no puedo opinar porque no la he visto), me parece que se trata de una buena selección, e igualmente de una camada fílmica que muestra que aún existe talento e ideas dentro del género.



Si me lo preguntan y de ser necesario, no estoy seguro cuáles sacaría del listado… pero sí estoy seguro que agregaría los siguientes títulos:

-El espinazo del Diablo (Guillermo del Toro, 2001)
-Chakushin ari (Una llamada perdida, Takashi Miike, 2003)
-Uzumaki (Higuchinsky, 2000)
-Encarnação do Demônio (José Mojica Marins, 2008)
-Gwoemul (El huésped, Joon-ho Bong, 2006)
-Darkness (La séptima victima, Jaume Balagueró, 2002)
-Jisatsu sâkuru (Suicide Club, Sion Sono, 2001)
-Drag Me To Hell (Arrástrame al Infierno, Sam Raimi, 2009)
-El alimento del miedo (Juan López Moctezuma, 1993 [terminada de forma póstuma en 2006])
-The Village (La aldea, M. Night Shyamalan, 2004)
-The Others (Los otros, Alejandro Amenábar, 2001)


Pues ahí está, una década más, un puñado más de terrores y pesadillas notables... sigamos aplaudiendo los buenos esfuerzos cinematográficos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Saludos a Paul y a Roman


Apenas en el pasado post, puse una foto que me tomé con don Jacinto Molina, conocido internacionalmente como Paul Naschy. Y esta semana se dio la triste noticia del fallecimiento de este icono del cine de horror español, hombre ibérico de las mil caras, que hizo famosa su interpretación de hombre lobo, y que encarnó personajes malvados que iban desde sacerdotes hasta chupasangres, en una filmografía que se considera sobrepasó los 100 títulos.

Naschy fue uno de esos actores que ponen todo su empeño en el género, haciendo de su rostro un emblema que para varias generaciones de espectadores implica cine de fantástico.

Tuve la fortuna de conocerlo en 2005, durante el Festival de Sitges, España. Aunque –como suele suceder en estos casos- Molina nunca fue bien visto por la historia oficial de la industria cinematográfica española, en esa ocasión orgullosamente presentó una colección de DVD que reunirían los títulos más importantes de su filmografía, así como una adaptación en cómic de su filme El retorno del hombre lobo, escrita por él mismo y dibujada por Javier Trujillo. Pudo ver en vida que se le hiciera cierta justicia. Molina era un hombre amabilísimo.

Una leyenda más ha partido, no la olvidemos.


Fue un gusto, don Paul

-Desde hoy, como seguramente muchos de ustedes sabrán, Roman Polanski estará en libertad condicional (bueno, más bien en arresto domiciliario) tras dos meses en prisión. Podrá pasar el fin de año en la residencia de descanso en Suiza, hacia la que se dirigía de Francia cuando fue arrestado, aunque lo hará rodeado de seguridad, de paparazzos y con un brazalete en el tobillo a través del cual será monitoreado, ¡para evitar que se fugue!

Como seguramente muchos de ustedes sabrán, Polanski se aprovechó sexualmente de una puberta de 13 años, durante una sesión de fotos que le fue encargada en 1977, en Los Ángeles. Polanski se dejó llevar, sin duda, por el momento, el alcohol y por la disposición de una madre y una niña que permitieron la sugerente sesión de fotos. Lo que siguió ya se ha cronicado sobremanera recientemente en muchos medios; resumamos diciendo que desde 1978 es buscado por la Ley de Los Ángeles, pues salió del país rumbo a Francia (recomendado por su abogado) para no asistir a una audiencia, tras la cual se le tenía planeado encarcelar (su caso, finalmente, ha caído en manos de jueces realmente de rapiña que han buscado beneficios con éste).

Quien entonces fue la niña abusada, hace unos años perdonó a Polanski; aunque eso no cambió en nada la situación de este artista con la justicia angelina: cuando se le concedió el Óscar al Mejor Director por The Pianist, en 2002, tuvo que recogerlo en su nombre Harrison Ford, pues Polanski estaría perdido de pisar suelo estadounidense. Más tarde que temprano, esta amenaza se llevó a cabo, y así es que llegamos a la reciente situación de este genio artístico.

Se ha hablado y manifestado mucho acerca de la poca gravedad del acto realizado por Polanski, en comparación con cientos de crímenes mucho más graves y que son poco o nada condenados por la Ley (a los cabrones que tenían esclavizadas a docenas de personas en Iztapala, calculan que les darán solamente entre 10 y 15 años de prisión…); así como, que los asesinos de su madre (muerta en un campo de concentración), y de su primera esposa, Sharon Tate, y su hijo nonato (masacrados por el clan Manson), no hayan sido castigados como merecían. Efectivamente, todo esto, y una infancia miserable en medio de la guerra, arroja a un ser humano inocente de todo lo que pueda hacer tras tanto pinche sufrimiento.

La Ley es ciega dicen, y más cuando hay intereses de por medio. Aquí no importa que los considerados víctima y victimario hayan hecho ya las pases (se habla de un arreglo monetario previo); que en Hollywood (como en prácticamente todas las ciudades) existan las condiciones para realizar toda clase de excesos, y no se castiguen muchas de ellas; que Polanski no es un criminal, a pesar de cometer un acto reprobable; y que a Polanski la Ley también le debe justicia en más de una ocasión desde antes de 1977.

Sin duda, Polanski aquel día en 1977 no tomó la mejor decisión; pero está completamente consciente de ello, es culpable, lo sabe, y su dilema tendría que terminar ahí.

Ahora, por otro lado, me parece que Polanski es el director más grande de la historia, al que el arte y muchos espectadores le debemos mucho. Es una lástima que quieran opacar su obra y sus logros. Yo estoy con Polanski.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Apuntes acerca de los sustos, II

Continúa mi recopilación de apuntes, entrevistas y notas sobre los festivales de cine de sustos. Aun aparcado en la edición de 2005 de Sitges, rescato la entrevista que tuve con los gemelos Quay, parangones de la animación moderna; la transcripción de la conferencia de prensa y un par de preguntas que hice con Dave McKean y Lisa Henson (hija de Jim Henson), para presentar Mirrormask, de McKean y Neil Gaiman; así como una galería de fotos, producto de mi ojo enfocando y mi dedo accionando el disparador (excepto donde aparezco), en las cuales pueden verse diversos aspectos de Sitges.


Los Quay

Lejos del mundanal ruido producido por animales antropomorfos protagonistas de aventuras ya muy sobadas y por monstruos cochinos, pero muy buena onda, la animación contemporánea ha ido construyéndose también en base a una tendencia estética y temática que poco tiene que ver con aquellos ejemplos ‘bienintencionados’ hollywoodenses.

Aquel brazo subversivo, más que responder a una preocupación económica, responde a una necesidad autoral por encontrar y desarrollar nuevas posibilidades en la animación. Nombres como Hayao Miyazaki, Jan Svankmajer, Ralph Bakshi, Peter Chung, el mismo Terry Gilliam, entre otros, componen un esfuerzo que busca demostrar que la animación no es sólo ‘cosa de niños’.

Los gemelos Quay, Timothy y Stephen, pertenecen igualmente a ese muy selecto y brillante grupo de terroristas de la normalidad. Aunque nacidos en Estados Unidos, este par de artistas ha tenido que establecer su base de operaciones en Europa, y casi exclusivamente para Europa, pues sus entonaciones en el arte de la cinematografía animada en muy pocas ocasiones logran eco en su país.

El apellido Quay podrá verlo el curioso espectador entre los créditos para trabajos como el celebérrimo videoclip a Sledgehammer, de Peter Gabriel, o las secuencias animadas de la Frida de Salma Hayek y Julie Taymor; dos ejemplos en los que la magnitud económica de los proyectos no mermaron la libertad creativa de los gemelos artistas. No obstante, hay que ver cortometrajes como Street of Cocodriles (1986, el cual Terry Gilliam cuenta entre los diez mejores cortometrajes de la historia del cine), o sus dos largometrajes hasta el momento, Institute Benjamenta y The Piantuner of Earthquakes, para conocer unos de los ejemplos más auténticos del surrealismo en pleno siglo XXI.


En Sitges, realizan concursos para decorar los comercios con temas del festival. En 2005, el tema principal fue Jaws.


En éste último, un individuo excéntrico y millonario busca con la ayuda de un afinador, reactivar los extraños autómatas que rodean su isla con la única idea de crear una ‘ópera diabólica’ que vuelva a la vida a Malvina van Stille, la cantante de ópera de la que está obsesionado. El filme, transcurre en una solución de colores y atmósferas mercuriales, que terminan por meter al espectador en un estado en el que los sentidos y las ideas parecen ir a otro ritmo. Eso, incluso, ya es conocido como ‘quayesco’.

Y es precisamente con este último trabajo, con la traducción de El pianoafinador de terremotos, que la obra de los Quay se ofreció en México durante el 3er Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México, FICCO, y que de hecho, ha sido ya editada en DVD en la colección del mismo festival.

Tuve la oportunidad de platicar con los gemelos en Sitges, Cataluña, por supuesto durante el festival de cine fantástico –donde, por cierto, se llevaron el premio a los mejores Efectos Especiales- y, aparte de sorprenderme ante la ebullición y continuidad de ideas y respuestas entre ambos como si se trataran de una sola identidad surcando entre dos cuerpos –ya sé que suena a lugar común, pero les invito a que busquen otras entrevistas con ellos para que vean cómo sorprende su total identificación, para confusión del entrevistado-, me motivó sobremanera sus recuerdos e intereses en México lugar en el que, para variar, habían visitado unos meses atrás y sin que nadie se enterara. A continuación, corto mi rollo y les dejo hablar con una sola voz: la de los Quay.


Park Chan-wook

“A México fuimos invitados para realizar un taller en una nueva escuela de cine (nunca supieron decirme a cuál a pesar de darles nombres). Teníamos cerca de 30 estudiantes y algunas personas (curiosos) más.

México siempre nos ha interesado, pues como que ha sido el gran periodo desconocido de Luis Buñuel. Y esa visita a México fue como pretexto para descubrir más cosas de Buñuel, cuya obra tiene que ver mucho en nuestra animación”.

“Nos habría gustado asistir a los lugares en los que se filmó Él, El ángel exterminador o Los olvidados, incluso cuando estuvimos allá supimos que Ernesto Alonso, quien protagoniza Él, todavía vivía y en algún momento pensamos en hacer un documental, algo así como Looking for Buñuel, en el cual podría reunirse mucho material: como qué ha quedado de sus películas, cuáles son su huellas. Estuvimos ahí en abril y nos encantó. Nos gustaría conocer a Silvia Pinal y al hijo de Gabriel Figueroa.

¿De dónde surge la idea de tan peculiar de The Pianotuner of Earthquakes?
Inicialmente la idea era hacer una adaptación al relato de Adolfo Bioy Casares, La invención de…, pero los derechos no estaban disponibles. De forma tal que tratamos, entonces, de hacer una película que sirviera como un homenaje respetuoso a esa y a otra historia que, creemos, es como poesía de ciencia ficción, es hermosa y poderosa, sin utilizar grandes recursos ni efectos especiales. Esta obra se llama La Jette, de Chris Marker, es algo que le inyecta ciencia ficción a tu imaginación. No se trata de ciencia ficción deliberada, pero a tu imaginación le sugiere un universo totalmente nuevo. Y pues esa historia siempre nos ha impresionado a nosotros.


Chiaki Kuriyama

Bueno, La Jette, de hecho, provocó 12 Monkeys, de Terry Gilliam, quien curiosamente me parece que es uno de los productores del filme de ustedes...
Bueno, lo interesante del caso es que, hasta donde sabemos, Terry nunca ha visto La Jette. Es algo que, a final de cuentas, no importa, es irrelevante.

Terry, aunque se ha desarrollado en los filmes de acción real, creo que comparte la idea que tenemos de la animación. Él, desde luego, es un personaje muchos más importante que nosotros, y es por eso que le estamos muy agradecido por haber prestado su nombre y apoyo para este filme.

¿Cómo y cuándo conocieron a Terry Gilliam?
Fue a finales de los años 80, cuando trabajamos en una obra de teatro. Él vio nuestro trabajo, se acercó y en algún momento trató de que trabajáramos con él, pero tuvimos que hacer otras cosas y ya no se pudo hacer; pero aún así continuamos siendo muy amigos. Y bueno, para Los hermanos Grimm realizamos algunos diseños preliminares de los monstruos (aquí en una cacofonía ambos comentan y discuten que no querían hacerlo, que no les gustó lo que hicieron pero que sí les gustó, y que no han visto siquiera la película; y que bueno, en realidad no les importa demasiado si sus conceptos llegaron o no al producto final). Sabes, en algunas ocasiones puedes convertir en basura algo, y aún así puede funcionar.


Esos pequeñitos son Viggo Mortensen y David Cronenberg


¿Cuando tiempo tardaron en filmar The Pianotuner of Earthquakes?Bueno, fueron cinco semanas de la filmación principal con los actores. Y después regresamos a los estudios y trabajamos durante seis meses en la animación.

¿Como ven la evolución desde su primer largometraje a este segundo?
Bueno entre los dos hay diez largos años de trabajo, en los que hemos experimentado con el cine. Y por supuesto no hemos encontrado un éxito económico; de hecho, levantar este proyecto fue muy difícil, por eso se llevó una década hacerlo. Fue gracias al nombre de Terry Gilliam, que el dinero alemán y japonés llegó para el filme. El presupuesto fue de 3 millones de euros, que es mucho para un filme independiente.

¿Cuáles son las diferencias entre dirigir un filme de acción real y uno de animación?
Nosotros hacemos animación con marionetas, lo cual nos exige imprimir las emociones a las marionetas. Mientras que con los actores es ...(silbido) las actuaciones fluyen, nos sentamos y hablamos con los actores, les decimos cuál es la situación y les pedimos que nos sorprendan, para que entonces a nosotros sólo nos quede capturar su trabajo. Con las marionetas, por el contrario, no puedes capturar la actuación: tenemos que hacerla nosotros. Es algo muy distinto.


El cine Casino Prado


Y que les gusta más ¿los actores o las marionetas?
¡Oh! Ambos. Con un actor tienes la seguridad, la oportunidad de explorar lo que están dispuestos a dar. Con este filme sólo tuvimos dos días de ensayo, y pues después sus actuaciones fueron así tal cual. Trabajamos durante diez años con animación y de repente nos dan la luz verde para realizar el largometraje, y pues nos aterrorizamos. Fue difícil, porque trabajamos con actores y ellos necesitan ensayos, de repente los poníamos frente a la cámara y hacíamos seis o siete tomas... fue brutal.

Sin embargo, filmar una película de acción real es mucho más rápido que una de animación...
Oh, por supuesto... pero siempre te hace falta tiempo, ¡no sabes para dónde ir!

Con la animación sólo somos nosotros dos en nuestro estudio, y nadie más se involucra: nadie nos pone un deadline, nadie ve nuestros rushes, nadie nos apura. Es algo lento, y así es como lo hacemos naturalmente. Y es de esa forma, porque en cada proyecto nos descubrimos y para ello necesitamos tiempo.


El cine Retiro


¿Cómo trabajan ustedes?, uno hace una cosa, o los dos escriben, los dos dirigen...

Bueno, en este caso, por ejemplo, ambos platicábamos cada noche, minutos antes de que comenzáramos a filmar, ambos platicábamos con los actores.

Tratamos de tener una especie de línea de trabajo, un hacia dónde vamos, qué es lo que estamos buscando, qué es lo que los actores nos pueden dar. Nosotros siempre trabajamos de forma cronológica la historia.

¿Qué tanto creen que habría cambiado el filme de no ser ustedes animadores?
Bueno, creo que al realizar nuestras animaciones percibimos al mundo de forma distinta. Y es así que al actor, por ejemplo, tratamos de llevarlo hacia ese mundo. Y bueno, de alguna forma tratamos de convertir al actor en una especie de marioneta, que se transforme en un elemento más de un enorme decorado, ese espacio metafísico, existencial.


Espectaculares a la entrada del cine Auditorio del Hotel Meliá


¿Cómo ven la escena actual de la animación? ¿Creen que existan más proyectos como el de ustedes y más dinero para hacerlos?
Bueno supongo que puede ser un buen momento para ti, si te dedicas a hacer filmes como Toy Story. Nosotros no hacemos filmes de esa clase y, por tanto, pues podemos decir que la situación no es muy buena. Este filme nos ha permitido tener una especie de visión idílica de la animación para nosotros, en la que haya una especie de eco poético entre la acción real y la animación. Es algo que sentimos necesario, porque creo que será hasta dentro de muchos años cuando logremos hacer un largometraje de animación. Es así que fue muy importante para nosotros el tipo de animación que presentamos en este filme; buscamos que de forma alguna hicieran clic la animación y la acción real, de una forma análoga. Creo que eso es importante para la animación, para lo que creemos crear. Y eso es lo que estamos buscando.

¿Es posible que en el futuro podamos ver una animación en conjunto por los Quay y Jan Svankmajer?
El tienen frente a él como cinco años de trabajo asegurado. Y que vamos a hacer nosotros con él: somos dos pequeños perdedores frente a un maestro. Es un genio al que es difícil llegar.

Dave McKean

Dave Mckean a través del espejo

Dave McKean, genio contemporánea de las artes visuales, sonrié como infante con caramelo nuevo cuando el que esto escribe le comenta que Mirrormask (su sobresaliente largometraje de animación, guionizado por Neil Gaiman) se acerca más a un acto punk que a uno jazzístico (su género de música favorito), por lograr un espectáculo formal a pesar del bajo presupuesto.

“Creo que la revolución punk, efectivamente, fue una gran influencia para mi generación durante la adolescencia, aunque en realidad nunca me ha gustado...el jazz es lo que me llega. Pero creo que el espíritu, efectivamente, está ahí: no necesitas grandes cantidades de dinero, ni una productora o un sello discográfico que te diga qué hacer. Ese es el espíritu y pues Neil, que es un poco mayor que yo, comparte la idea”.

Perfumería atendida por el padre Karras en Sitges

Acompañada por Lisa Henson, McKean conestó lo siguiente en conferencia.

¿Cómo combinaron las distintas técnica de animación?

DM: Aún cuando la Henson Company nos invitó a Neil y a mí para filmar una película, sabíamos que no habría un presupuesto asignado, aunque tendríamos la libertad de utilizar todo el material, los muñecos y las instalaciones de la compañía. Así que pues tuvimos libertad para la construcción del filme, utilizando animación en 3D, así como motion caption (en la cual la computadora analiza el movimiento y lo traslada a la animación), así como muchas técnicas muy sencilla que he ido utilizando y encontrando a través de mi trabajo en cortometrajes y videoclips musicales. Se trata de formas muy sencillas de utilizar la computadora.

Y bueno, también puse mi mirada de nueva cuenta en los filmes silentes. Estoy realmente enamorado de ese cine, y constantemente lo veo porque me gusta ver cómo sus creadores iban inventando todo frente a la cámara. Y todo eso me gustaría ver si vuelve a funcionar en el cine actual, en todas las herramientas digitales que vienen siendo lo más novedoso, como el cine lo fue hace cien años.

En ésta, atiende Tiburón

¿Qué opina del cine de CF contemporáneo?
DM: Hace falta imaginación en la gente, hace falta fantasía.
LH: Soy una gran fanática de las películas de fantasía así como las de CF. Pero creo que el punto de vista que Dave tiene respecto a la fantasía es muy distinto al mío, y al de la mayoría de la gente en este festival.

DM: Creo que es importante que exista un cine que refleje nuestro mundo. Pero, una vez que eso se ha hecho, también necesitas de obras que muestren las fantasías, lo que uno sueña, y todo aquello que nos lleva a hacer nuestra vida diaria. A mi me gusta todo: lo que soñamos, lo que nos imaginamos, pero aún así eso también se encuentra relacionado con la realidad, con las personas que conocemos. Todo lo que hago se inspira en lo que yo percibo, y mis trabajos, como este filme, puede llevarse dos años de mi vida, y es así que debe tratarse de algo humano, que esté relacionado con la realidad: la forma en que lo presento puede desarrollarlo de una forma fantástica, pero tiene que surgir de mi realidad.


Se encabronó, no'más porque le dijeron que parecía Mandibulín

¿Es una película para adolescentes?
LH: No intentamos hacer está película para adolescentes, queríamos más bien que la historia fuera relevante para gente joven. Pero, pues creo que la historia se fue revelando como una para todas las edades.
DM: Creo que cuando comienzas a hacer algo tienes cierta idea de hacia dónde deseas llevarlo; pero cuando vuelves a verlo te llevas una sorpresa porque puede llegar a ser algo totalmente distinto. Tal vez haya un gran público joven que pueda identificarse con la película porque su protagonista es uno de ellos, pero hay muchas más sutilezas que pueden llegar a otro tipo de público. Específicamente para este filme hable con Neil sobre lo que podríamos hacer. Y en uno de tantos encuentros decidimos hacerlo. Y bueno, los dos tenemos como que una idea de trabajar en nuestros respectivas casas, auque él sí tiene unos proyectos con Hollywood. Y pues bueno, en estos últimos cinco años trabajamos la idea, él el guión y yo la cuestión técnica, visual.

LH: Estamos desarrollando muy lentamente un proyecto cinematográfico para adultos –fuera de su compañía-, pero lo próximo será una nueva versión de The Storyteller.

Vestido de humildad y cordialidad, el artista inglés de corta estatura se acompaña de una laptop bajo el brazo que seguramente guarda epifanías en potencia, y la cual decansa en el suelo mientras accede a trazar un dibujo... parece entonces no existir distancia entre la realidad y la fantasía.
Se ve pequeño, pero vean cómo el cabrón de Jacinto Molina (Paul Naschy) estaba absorbiendo mi energía


En Sitges, los gatos se dan chapuzones


Los artistas de las figuras de arena se lucen en Sitges...




Para acabar bien, una tarde nublada en Sitges...

lunes, 26 de octubre de 2009

Sitges, Mórbido, Macabro: Apuntes acerca de los sustos


Ayer regresé de Tlalpujahua, un pueblito minero con crepúsculos arrebolados en el estado de Michoacán donde se desarrolla el Mórbido. Festival Internacional de Cine Fantástico y Terror, siendo apenas su segunda edición la de este fin de semana. De este festival, organizado por Pablo Guisa y Miguel Ángel Marín, supe casi de la nada hace poco más de un año y ni idea de sus organizadores, objetivos e intereses.

Habitando un país en el que han surgido, y continúan surgiendo, festivales de cine de todo tipo estratégicamente en pueblitos o lugares paradisiacos con vistas a llamar turistas, siempre he sido un tanto dudoso ante estos (de cualquier forma, un objetivo siempre fundamental en la concepción de un festival, será la de entradas monetarias a partir de la visita de turistas), en sus logros y autenticidad.

Tras visitarlo finalmente (como enviado de la revista Cinemanía) voy entendiendo los intereses de sus creadores (si la obra de Dario Argento o la exposición a Alucarda a los 10 años son momentos centrales en la vida de los organizadores, la cosa pinta muy bien, entonces), las posibilidades de un proyecto naciente y los riesgos y frutos de concebirlo en un lugar recóndito y prácticamente virgen al cine fantástico.

Me parece que Mórbido tiene delante una tarea complicada y de mucho trabajo, pero las cosas prometen y se necesitan hacer. Ante muchas ideas que andan revoloteando en mi mente a partir de este festival, y el reciente festival de Sitges, me he dispuesto a desempolvar notas, reseñas y entrevistas que hice durante las tres ediciones a las que he asistido del festival de Sitges (de 2005 a 2007), para aterrizar en Mórbido y otras cosas, en un intento por brindar una apreciación de la importancia de Sitges, y mi opinión sobre el estado del cine de horror en México. Así que los invito a leer esto durante los siguientes días (les pido un poco de paciencia, es extenso), y a que lo comparen con sus propias opiniones. Pongo, al final de cada caso, las fuentes en las que originalmente fueron publicados y, aparte de algunas correcciones, no he cambiado gran cosa para mantener el sentido original.



Chiaki Kuriyama

Sitges, España, 11 de octubre.- Por trigésima octava ocasión, la comunidad de Sitges, Cataluña, se ha vestido de colores –sobre todo rojo sangre-, para recibir a una desbandada de freaks del resto de España, y del mundo en general: precedida por el ‘gigante blanco’ que hace tres décadas aterrorizó a medio mundo, el Festival Internacional de Cinema de Cataluña desde el pasado domingo [octubre 9 de 2005]ha reunido lo más sobresaliente de la producción fantástica, de terror, acción, violencia y dibujos animadas de reciente manufactura.

Inaugurada con la proyección de Serenity, el debut en la dirección cinematográfica de Joss Whedon (Buffy, the Vampire Slayer), este famoso festival, el más longevo en lo que a cine fantástico se refiere, en esta ocasión está reuniendo películas como The Great Yokai War (Takashi Miike, 2005), The Wild Blue Yonder (Werner Herzog), Do You Like Hitchcock? (Dario Argento, 2005), y entre docenas más, The Piano Tuner of the Earthquake (Timothy y Stephen Quay, 2005), así como se viste de gala con la presencia de verdaderas personalidades como Dave Mckean (ilustrador de conocida reputación, quien ahora presenta su debut cinematográfico con Mirrormask), David Cronenberg, Park Chan Wook, los hermanos Quay y, entre otros, Jodie Foster.

Chiaki Kuriyama, uno de los rostros que de Oriente ha aterrorizado al espectador contemporáneo, a través de sus caracterizaciones en filmes como Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000) y Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003), siempre protagonizando aquel rostro femenino que atemoriza a hombres y mujeres por igual, estuvo presente en este festival, y hoy ofreció una concurrida conferencia de prensa en la que la emoción de los periodistas locales demostró la razón de que este festival lleve tantos años de realizarse ininterrumpidamente.

Kuriyami ha llegado a Sitges con The Great Yokai War, el más reciente trabajo de quien continúa siendo una de las sensaciones de Oriente: Takashi Miike, quien en este filme retoma a un grupo de los personajes más famosos del folklore japonés, los monstruos yokai, que no son otra cosa que las ánimas de todos los seres y objetos que habitan las montañas y, por ende, dan pie para un estrambótico y colorido espectáculo. Tratándose de un filme con mayor presupuesto del normal, y tal vez el primero escrito por Miike (entre una filmografía que casi llega a los cien títulos), The Great Yokai War resulta interesante, aunque parece perderse entre todas las posibilidades que el realizador pudo escoger, y no logra sobrepasar, a su vez, a la emblemática trilogía que a finales de los años sesentas realizó Yoshiyuki Kuroda.

Sobre su participación como el personaje de Aki, devorado por el lado oscuro, Kuriyami comentó que se trata de una figura que parece tener una razón para ser de esa forma: un amor no correspondido, aunque su misma naturaleza humana parece palpitar de vez en cuando. Kuriyami, quien ayer cumplió 21 años, responde de forma tranquila y sin despeinar uno sólo de sus cabellos que han sido cepillados antes de la conferencia y de la sesión de fotos por el estilista que viaja con ella.

Como si la hubiesen confeccionado con un juego de escuadras cuidadosamente graduadas, Kuriyami no pierde la compostura y recuerda que, antes de conocer personalmente a Takashi Miike, ya conocía de su fantástica obra y, al igual que le sucedió con Tarantino, se le hizo un personaje muy especial y culto al conocerlo.

“Este papel es muy especial, porque es un personaje que no existe en la mitología de los Yokai. De tal forma que se me permitió construirlo, y de esa forma inferir en su imagen y vestuario. Es así que esa libertad me permitió reflejarme a través de su rostro”.

“Antes de trabajar con Fukasaku me daban papeles de chicas normales, como fantasmas (sic), eran papeles que no requerían grandes esfuerzos físicos. Pero ya con Fukasaku las cosas comenzaron a cambiar, y después con Tarantino y Miike. Yo en realidad no soy una chica muy deportista, más allá de mis clases en la escuela no he hecho gran cosa. Sin embargo, cuando tras muchos esfuerzos hago las coreografías para las películas, me veo en el monitor y digo ‘Guau, creo que no soy tan mala’”.

La actriz explica que por supuesto, tras su participación en Kill Bill, le han ofrecido papeles para producciones en Hollywood, pero es algo de lo que no puede hablar.

Y así como su larga cabellera oscura recuerda a las féminas amenazantes y de ultratumba del cine sobrenatural de su país, la conferencia terminó y aquel telón de negros cabellos pareció engullirla. [www.revistacinefagia.com : octubre 12 de 2005]


Park Chan-wook

Sitges, España, 12 de octubre.- En la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Cataluña, Sitges, la gran ganadora fue Old Boy, película que ya se ha podido ver en México, y la cual ya ha permitido observar la extraordinaria capacidad narrativa de su realizador Park Chan-wook.

Y aunque el pasado año, este realizador coreano no pudo asistir al festival para ser testigo de su éxito, este año sí lo ha hecho y tal vez sea ocasión para ser testigo de un nuevo éxito con Sympathy for Lady Vengeance, filme que de nueva cuenta coloca a su realizador entre los posibles ganadores en la Sección Oficial Fantástica.

Tranquilo y muy sonriente, este nuevo héroe de ese cine que cada vez parece alejarse más de lo marginal para ir cosechando triunfos alrededor del mundo, se presentó en conferencia de prensa para opinar sobre su cine, y en particular de esos temas que lo han identificado: la violencia y la venganza, no sin antes recordar que desde que tenía quince años uno de sus deseos era asistir a este mítico festival… y bueno, ahora incluso lo hace en la competencia, no como simple asistente.

“La venganza es algo que está prohibido por nuestra sociedad, a pesar de que la gente siempre la desea. Para llevar a cabo una venganza se necesita mucha pasión, y cuando alguien la lleva a cabo resulta que esto no tiene nada de bueno. Es algo que sucede, por ejemplo, cuando los padres quieren vengar a una hija asesinada. Es por todo esto que considero que la venganza es la esencia humana, es por eso que se trata de algo que me obsesiona”.

“En mis dos filmes previos de la trilogía, la violencia ha sido una especie de erupción, pues se trata de dos hombres protagonistas. Con Sympathy la violencia es más pura porque se lleva a cabo desde la perspectiva de una mujer; de tal forma que el título del filme me parece que implica pasión y expiación. Para este tercer filme decidí que la protagonista debía ser una mujer pues después de los dos títulos anteriores me dio un poco de pena que se tratara sólo de hombres”.

El realizador comentó que a él siempre le ha llamado la atención hacer filmes que mezclen géneros y sentimientos, aún cuando el público crea que no se trata de lo correcto: “creo que, aunque el terror, el drama, la comedia y la acción son cosas distintas, no se pueden separar. Entiendo que se trata de cosas muy distintas, pero a mí siempre me atrae unirlas”.

“La venganza tipo ‘ojo por ojo y diente por diente’ me parece que se trata de algo muy estúpido; no obstante, el deseo de venganza no deja de ser algo muy fuerte en nuestra naturaleza. Y es por eso que a través de mis películas intento darle cierto sentido”.

“No sé exactamente cómo ha cambiado la violencia en mis películas, pero sí puedo decir que en el transcurso de estos tres filmes se ha transformado en algo elegante. Es de esa forma que mi siguiente película sobre el tema será una que verse sobre la violencia religiosa, pues creo que la violencia es pura e inocente”.

“La violencia en mis películas no es como la que se ve en las producciones de Occidente, donde hay más pistolas y menos cuchillos. En mis filmes hay más de esto último y contacto físico, y es por eso que creo que pueden ser más aterradoras”.

Chan-wook, quien entre sus realizadores más influyente cuenta a Hitchcock, Bergman y Aldritch, comentó que su siguiente filme será una comedia musical para adolescentes, pues siempre está tratando de “hacer algo distinto”. [www.revistacinefagia.com : octubre 12 de 2005]



Adios Sitges


Sitges, Cataluña, España, 17 de octubre.- Pues bien, hoy he iniciado mi último día en Sitges. Hasta el momento no he tenido oportunidad de meterme al mar…bueno, que tampoco se han dado muchas oportunidades, pues fuera de los dos fines de semana pasados, los días laborales han estado grises de agua, lo cual no es malo, por supuesto y menos después de ver Jaws.


Han sido ocho días intensos, fuera de tres escapadas por las tardes a Barcelona, he estado en constante movimiento: del pueblo de Sitges, donde se encuentran los cines Prado y Retiro, al hotel Meliá, en donde se encuentra el magnífico auditorio que cierra la triada de salas que cobijan las funciones principales del Sitges 05. Festival Internacional de Cine de Cataluña. Del pueblo al Meliá la distancia no es exactamente corta –unos quince minutos caminando– pero la localidad, cuyas estrechas calles recuerdan en cierta forma a un Guanajuato cercado por mar hace, por supuesto, apacible y disfrutable todas las caminatas.


Uno de estos días corrí con la suerte de toparme con Juan Jiménez (los letrados en el arte secuencial lo ubicarán como el extraordinario dibujante de Le Chaste du Metabarons, escrita por el chamán Jodorowsky), quien resulta que reside en Sitges y, tras contextualizarlo (aunque me dijo que recuerda perfectamente que lo entrevisté el año pasado cuando visitó México, yo sé que no es así) platicamos un rato sobre historieta y cine, y a éste último respecto me comentaba que el festival de Sitges continúa siendo una fiesta fantástica, aunque hace varios años lo era aún más, pues a falta de un hotel tan enorme como lo es el moderno Meliá, todas las actividades se desarrollaban en el pueblo, llevando a sus pobladores a convertir en toda una verbena la geografía del lugar durante el tiempo que duraba el encuentro cinematográfico.


El maestro Jiménez recuerda que entonces, aunque el festival se circunscribía casi exclusivamente al cine de horror y por tanto, era más pequeño, resultaba más entrañable y menos glamuroso. Por supuesto, entiende que las cosas deben de cambiar, pues incluso la oferta del festival ha tenido que abrirse hacia otras tendencias y géneros para seguir existiendo. Así, con cierta melancolía rememora aquellos días mientras que en el lobby del Meliá me explica que se retira pues, a pesar de que en el salón Brigadoon se presentó un cortometraje animado basado en uno de sus trabajos, él no contaba con pase de invitado.


En el mismo salón Brigadoon se proyectaron varios programas en DVD, sobresaliendo varias películas de Santo que acaban de ser editadas en España. Me animé a traer unas copias del especial del mítico personaje que hace siete años armamos [en 1998] en la revista Somos algunos periodistas organizados por Pepe Navar, y con orgullo puedo decirles que el Enmascarado de Plata continúa siendo materia de interés, pues las copias se vendieron rápidamente en el puesto de unos amigos españoles que amablemente aceptaron ofrecerlas.


Haciendo eco de las remembranzas de Juan Jiménez, estamos seguros de que las cosas debieron ser un tanto distintas hace algunos años, pero obviamente hoy han cambiado, ni siquiera los directores que normalmente participan en el festival son los mismos: hay una gran presencia oriental y directores como David Cronenberg han hecho patente una evolución extraordinaria y lógica en su obra. Ni siquiera él es el mismo que hace 30 años ganó en Sitges con Shivers, tal y como se demuestra en A History of Violence, su más reciente obra que ahora clausura el festival.

Lo único cierto es que un suceso como Sitges continúa siendo extraordinario. La localidad responde al festival y vemos salas llenas, los aparadores de las tiendas de ropa, perfumerías y demás, adaptan sus formas a las del festival y es así que podemos ver a decenas de tiburones, gorilas (recordemos que la imagen del festival es la silueta de King Kong quien, por cierto, en una disfrutable identificación del festival que acompaña cada proyección se le ve pescar al ‘gigante blanco’ y arrojarlo lejos en medio de un rugido de simio gigantesco) y otras delicadas criaturas tras los cristales anunciando los productos. La gente aplaude ante la aparición de los nombres sobresalientes en los créditos de las películas y si se ha visto un suceso extraordinario en pantalla (una secuencia de acción sorprendente, que alguien ha recibido su merecido o, que incluso, se desarrolle una escena de mucha sangre y violencia), las palmas, chiflidos y gritos pueden llegar a terrenos ridículos.


Pero bueno, hay que ver el sentido y el gusto que ha desarrollado el público de acá (¿será acaso que por eso existe el festival, o será resultado mismo de éste?, solo Satanás sabrá), todo lo soportan, lo aplauden y, en la mayoría de ocasiones, lo ovacionan; ya sea un trabajo denso como The Pianotuner of Earthquakes de los hermanos Quay, uno ultraviolento como el filme casi snuff tailandés de Born to Fight, o una auténtica mamada como la espantosa La Monja, de Luis de la Madrid.


El caso es que la mayoría de las veces las salas se encuentran llenas, creo que a final de cuentas a cada función pueden asistir entre 500 y mil espectadores, algo que no veo muy difícil de suceder en México, aunque sí imposible si las entidades culturales y gubernamentales no se interesan en apoyar este tipo de eventos, ventaja que tiene Sitges por encima de nuestro país. En fin, que de aproximadamente cien filmes entre documentales, animes y unas docenas más de cortometrajes, tuve ocasión de ver más de 30 de ellos, y eso no lo cambio por nada. La verdad, es que creo que lo mejor que he visto hasta hoy (durante el día podré ver otras cuatro películas, y entre ellas A History of Violence, así que no todo está dicho) es Jaws. Sí, sé que puede escucharse mamón, pero la película tras más de veinte años de verla pro primera vez, en pantalla grande continúa siendo cautivadora y, a mi juicio, los logros generales de las producciones presentadas fueron menos de lo que esperaba (eso, por supuesto, no es culpa del festival y ni siquiera de los realizadores, simplemente fue un momento), Desafortunadamente no pude ver Sympathy for Lady Vengaence, The Devil’s Rejects, A World Without Thieves y alguna otra que parece prometer.


Por otro lado, hubo buenos momentos, como la mencionada Born to Fight, Frágiles, Ashura, The Wild Blue Yonder, Haze y, entre otras, New Police Story, un dramón de superacción protagonizado por Jackie Chan. E igualmente, Great Yokai War se le fue de las manos a Miike y Seven Swords le quedó bastante pesada a Tsui Hark. Mirrormask y The Pianotuner of Earthquakes creo que podrían haber quedado mucho mejor, pero que existan en sí, ya es un gran alivio.


No pude ver Hostel, la más reciente peli de Eli Roth, que en lo particular creo que es un farsante (su famosa Cabin Fever, si me lo preguntan, es una basura con suerte), pero que corrió con la fortuna de que en esta ocasión lo produjera Tarantino, figura cuyo talante provocó que los reflectores se fueran sobre él durante la conferencia de presentación y provocara cierta molestia en Roth, aunque parece que sólo yo lo vi así (creo que sí me cae gordo el tío).


A muy grandes rasgos, eso ha sido Sitges 05. Una experiencia que todo interesado en la sangre, sudor, sexo, monstruos, cochinadas, patadas, balazos en el cine y un largo etcétera, sin duda, encontará como el verdadero paraíso. Desde aquí, vaya un abrazo a todos en Sitges, a toda la gente que opera en la sala de prensa del festival por su amable atención (de verdad), y espero no pase mucho tiempo de que vuelva a ver aquel enorme simio surcando las aguas de la costa catalana. [www.revistacinefagia.com : octubre 17 de 2005)



Sendero de violencia


Una historia violenta (A History of Violence) lleva por título el filme más reciente y aplaudido del cineasta canadiense David Cronenberg, y como una coincidencia extraña, que podríamos entender como la presencia del karma, igualmente funciona para definir y calificar el discurso creativo de este artista.


El filme se basa en una novela gráfica del mismo nombre (Paradox Press / Vertigo) escrita siete años atrás por el guionista inglés John Wagner (creador de Judge Dreed) y dibujada por Vince Locke, algo que Cronenberg desconocía hasta bien entrada la filmación de la película... aparentemente, aunque no sabía del origen de la historia, ya estaba escrito que en un futuro estaría involucrado con ella. El título parecía indicarlo.


Con una carrera que surca sobre cuatro décadas, la filmografía de Cronenberg es una de las más personales y peculiares en la historia, a partir de quince largometrajes en los que una contemplación filosófico sobre el cuerpo y la mente, a través de metáforas protagonizadas por fenómenos de la naturaleza y la ciencia, han dado como resultado un mensaje que ya ha arrojado línea en otros medios y que se le conoce como el reinado de la ‘nueva carne’.


“Creo que somos lo único en este universo, creo que no veremos nada de otro mundo en poco tiempo. Estamos atrapados en nosotros mismos, estamos solos, confundidos, desesperados por encontrar un sentido, nuestras memorias constantemente cambian y nos esforzamos por mantener una identidad, como sucede con Spider (su anterior filme, del mismo nombre) y Tom Stall (en Una historia violenta)”.


Las palabras son del propio Cronenberg, y junto con el resto del texto son parte de lo que dijo a pregunta expresa y durante la conferencia de Una historia violenta, filme que clausuró la pasada edición del Sitges 05. Festival Internacional de Cine de Cataluña, encuentro de cine fantástico en el que el cineasta es ya un incondicional desde 1975, cuando presentó exitosamente su primer filme, Shivers.


Violencia universal

En Una historia violenta, Viggo Mortensen encarna a Tom Stall, un pacífico estadounidense dueño de un café, lugar en el que inesperadamente se da un acto de violencia del cual resulta protagonista inesperado a los ojos suyos y los de todo el país: la televisión se encargó de convertirlo en una celebridad. La inmediatez y masificación televisiva lo hace blanco de una serie de amenazas que poco a poco parecen revelarlo como un individuo totalmente distinto al que parecía ser, incluso a ojos de su propia familia.


En Sitges, el actor calificó a Cronenberg como un director inteligente como pocos, un hombre que observa y estudia la personalidad de sus actores y personajes para arrojar, así, ambientes y acciones totalmente realistas.


“No vi al personaje como (uno con) dos personalidades o identidades distintas, y tampoco David lo hizo. Desde un principio estuvimos de acuerdo en que se trataba de una persona que iba a ser una combinación de todo el coctel que trae dentro de la cabeza. Como todos nosotros, que podemos ser distintas personas durante el día, dependiendo tan sólo de dónde o con quien estemos, y entre todo esto puede entrar la violencia”, explicó Mortensen, quien tuvo ocasión de inyectar con humor negro el tópico de la violencia, cuando el cineasta aseguró que para la preparación del filme el actor tuvo que matar a algunas personas, para que pudiera entender la situación, a lo que el actor aseguró que eso no causó mucho problema, pues Cronenberg le explicó que no era malo si mataba a alguien que no conociera, al menos en Canadá.


Ya en un tono desprendido de lo paródico, incluso un poco acusador, Mortensen comentó que le resulta irresponsable que en España, o en cualquier otro lugar, vean en la película un reflejo de la violencia que se da en un sólo lugar, pues “se trata de una película demasiado buena y complicada, como para reducirla a un comentario sobre la violencia en los EU o en cualquier parte. Y si estamos en Europa, creo que es demasiado fácil lavarse las manos y decir ‘mira lo violento que son los americanos’. Creo que es una forma de esquivar la violencia que existe en España y en cualquier otro país. En cualquier persona existe la violencia”.


La naturaleza de la bestia

Mucho de la transformación, de lo extraño a lo cotidiano, a la vida, la mente y el cuerpo en la filmografía de Cronenberg se transmite por vía sexual o agentes externos que poco a poco se van adaptando al ser humano. Pero con la violencia, desafortunadamente no se trata de una enfermedad, pues el cineasta explica se trata de “algo innato a la condición humana. Eso es lo que nos asusta, es parte de nuestro código genético. Y es así que tratamos de controlarlo en nuestra sociedad de muchas formas, disfrazándola de muchas formas, como el deporte. Pero el impulso de la violencia no es una enfermedad, sino que es parte de nuestra condición humana, y es por eso que es tan difícil hablar de ella”.


“El filme no es una propaganda de la violencia, que la condene o promueva; más bien, observa nuestra compleja relación con ella, pues es indudable que parte de la violencia presente en el filme es hilarante, mientras que otros momentos resultan repelentes y horrorizan. Todo artista sabe que para ser universal debe de ser específico. De esa forma decidimos que la película se desarrollaría en América, donde hay una actitud especial para con las armas, muy distinta a la de otros países. Debido a la historia del cine estadounidense sentimos que se trató del lugar indicado para la película, aunque no es una película sobre los Estados Unidos, sino sobre la condición humana”, agregó Cronenberg, quien para continuar con su peculiar sentido del humor informó que, ante tanta carga de violencia, al termino de la filmación todo el equipo salió a destruir Canadá. [Revista Playboy (México), diciembre de 2005]